Una muchacha le dio un vaso de leche a un niño. ¡Eso cambió sus vidas para siempre!

La amabilidad y el abrir tu corazón a los demás siempre es algo muy apreciado. De hecho, no tiene precio. Lo que a veces creemos que es algo anecdótico, para otra persona puede ser lo mejor que le ha ocurrido. Hacer una buena obra activa la cadena, porque cuando haces algo bueno, el mundo te lo devuelve. La siguiente historia es el ejemplo perfecto.

Howard Kelly era un chico pobre que tenía que trabajar para poder ganar algo de dinero para pagarse la escuela y el autobús. Trabajaba como vendedor ambulante, lo cual a veces le íba bastante bien. Pero había días que no ganaba ni un céntimo. Tras dos días sin comer, se tragó su orgullo y decidió pedir algo de comer en la siguiente casa.

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Golpeó a la puerta y salió una muchacha joven. Howard se quedó sin palabras. Parecía que pedirle comida era demasiado.

-¿Me podría dar… un vaso de agua?-, preguntó finalmente con indecisión.

La chica pudo ver que el chico tenía mucha hambre. Desapareció un momento y le trajo un vaso de leche. El chico recobró sus fuerzas no sólo por el vaso de leche, sino por haber recuperado la fe en la humanidad.

-¿Cuánto te debo?-, preguntó a pesar de no tener ni un céntimo.
-¡Nada! Mi madre dice que la amabilidad no se paga.

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source : snopes.com

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