Un perro hambriento tenía demasiado miedo como para aceptar ayuda de extraños. ¡Mira cómo terminó la historia!

A veces el miedo hace que hagamos cosas estúpidas que pueden hacernos daño. Incluso puede hacer que rechacemos la ayuda que nos ofrecen los desconocidos.

Un perro terriblemente asustado y hambriento se comportaba así en Washington. No servía ningún método usado para establecer contacto con él. Entonces entraron en escena dos mujeres singulares.

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Amanda Guarascio y Dylan Parkinson decidieron ayudar cuando escucharon la trágica historia del perro. El pobre animal había sido separado de sus propietarios (o fue abandonado por ellos) y vagó durante los últimos meses por una carretera transitada. Muchos viajeros intentaron ayudar y darle comida, pero el perro estaba demasiado asustado como para aceptar dichos regalos.

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Al principio, Amanda y Dylan intentaron ganarse la confianza del perro con comida. Por desgracia, resultó inefectivo otra vez. Las mujeres decidieron esperar unas pocas horas y volverlo a intentar, dándole al perro la oportunidad de acostumbrarse a su presencia. Pero todavía no pudieron ganarse la confianza del animal. Entonces Amanda decidió usar una táctica poco habitual. Se tumbó en el suelo en una posición encorvada de espaldas al perro.

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source : littlethings

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