Tras dar a luz, su vientre siguió creciendo. ¡Cuando se supo la verdad, los médicos no tenían el valor de mirar a la mujer a la cara!

Julia Selina de San Petersburgo estaba esperando su segundo hijo. La mujer de 34 años pensó que debía dar a luz de manera natural, pero surgieron algunas complicaciones y los médicos decidieron hacer una cesárea. La mujer confió en los profesionales y aceptó sin dudarlo ni un instante. Todavía no sabía que esa decisión iba a costarle la vida.

Su hijo nació poco después. Estaba sano y lleno de energía, pero Julia no se sentía bien. Su condición había empeorado en la última hora.

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Mi vientre empezó a hincharse. Era más grande que cualquier vientre de una mujer embarazada de 9 meses. Cada movimiento me causaba un dolor terrible. No podía sentarme y lloré de dolor. Al principio pensé que era normal tras un procedimiento así.

Los médicos le explicaron que un malestar así era normal, por lo que nadie hizo caso a sus quejas.

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La joven madre empezó a sentirse peor. Tenía unos calambres terribles y una fiebre muy alta. Se dio cuenta de que su salud estaba en peligro y que buscar ayuda en el hospital era inútil. Decidió consultar con otros médicos. Estos hicieron un descubrimiento horrible: en el estómago de la paciente encontraron muchos fluidos y un objeto extraño.

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¿Cuál fue el destino de esta mujer rusa? ¡Lo sabrás si lees el resto del artículo en la siguiente página! 

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source : wow.heftig.de

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