Este chico le dio un regalo a su profesora y los otros niños se rieron. Cuando estaba sola, no podía contener las lágrimas de la emoción


Los niños vieron su regalo y empezaron a reírse. Pero todos se callaron cuando la profesora se roció ostentosamente con el perfume y se puso la pulsera en la muñeca. La mujer vio con satisfacción como, por primera vez, aparecía una sonrisa en la cara del niño. Ese día, Teddy esperó a la señorita Thompson al final de la clase. Cuando la mujer salió de la sala de profesores, el niño fue hacia ella y le dijo: “Señorita Thompson, hoy huele usted como mi madre”. Esa noche, la mujer lloró durante mucho tiempo. También tomó una decisión muy importante.


Decidió que, a partir de ese día, trabajaría todavía más con niños. Intentaría ayudarlos a que fueran buenas personas. Prestó especial atención al pequeño huérfano Teddy. Desde ese día empezó a trabajar con él y el niño cambiaba poco a poco, como si volviera a vivir. Cuanto más le animaba a estudiar, más progresos hacía. Al terminar la primaria, Teddy era el más listo de todos sus estudiantes y -tenía que admitirlo- su favorito. Sabía que lo echaría de menos.

 



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