Leer esta historia te costará menos de dos minutos, pero recordarás su mensaje durante toda la vida

Todos queremos ser buenas personas, pero, ¿cómo podemos conseguirlo? Recuerda qué es lo más importante en la vida y nunca dejes que las emociones negativas decidan por ti. Esta corta historia que podrás ver abajo te lo recordará y te dirá cómo ser una persona decente.

Había una vez dos hermanos que vivían uno al lado del otro. Durante 40 años vivieron en acuerdo, amor y armonía, ayudándose el uno al otro en los tiempos difíciles. Por desgracia, un día los hermanos tuvieron una discusión muy fuerte y no hablaron desde entonces. Rompieron su relación y se evitaban. Pero todo estaba a punto de cambiar cuando un extranjero llamó a la puerta del hermano mayor…

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El extranjero resultó ser un carpintero que buscaba trabajo. El hermano mayor aprovechó la oportunidad para separarse todavía más de su hermano pequeño y le pidió al carpintero que construyera una valla de dos metros de alto que separara sus casas, cerca de un riachuelo. El hombre le mintió al carpintero y le dijo que tenía un vecino muy molesto, por lo que quería una valla para poder estar tranquilo de una vez. Una vez discutidos los detalles, el carpintero empezó a trabajar mientras el hermano mayor se fue de viaje a un pueblo cercano.

Un hermano decidió separarse del otro con una valla.
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El carpintero trabajó todo el día, pero el resultado de su trabajo fue totalmente diferente del que se esperaba su cliente. Por la tarde resultó que, en vez de una valla por el riachuelo, había un puente que conectaba las dos orillas. Cuando el hermano menor lo vio, creyó que era un gesto de reconciliación por parte de su hermano y se acercó a él con la esperanza de arreglar las cosas. Los hermanos se encontraron en el medio del puente y se dieron la mano, perdonándose las duras palabras que se habían dicho.

Es mejor construir puentes que quemarlos.
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source : virealno.com

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