“Hagamos que nos miren a los dos”. Lo que este padre hizo por su hizo es un precioso acto de solidaridad.

Josh Marshall vive con su esposa y sus dos hijos en Kansas. En marzo del año pasado recibió una terrible noticia que nadie de la familia quería escuchar. Los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral maligno al hijo de 8 años de los Marshall.

Por suerte, los médicos pudieron sacarlo y el estado de Gabriel empezó a estabilizarse. Tras la operación, la cabeza del niño tenía una cicatriz desfigurada. Un día, el pequeño le confesó a su padre que se sentía un monstruo. Sus palabras conmovieron al hombre y decidió apoyar a su querido hijo de una manera un tanto peculiar.

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Fue a un tatuador y pidió que le copiaran la cicatriz de su hijo en su propia cabeza. Tenía que ser idéntica y estar en el mismo sitio.

Y así fue. Pocas horas después, Josh salió del estudio con una “cicatriz” en su cabeza rapada. Así fue como lo demostró a su hijo lo mucho que le quiere y que haría cualquier cosa para apoyarlo en los momentos difíciles.

Si la gente se queda mirando, hagamos que nos miren a los dos-, le explicó a su hijo.

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source : hefty.co

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