Este pequeño orangután ha estado encerrado toda su vida en una jaula minúscula. Tras liberarlo sucedió algo que me conmovió…

Cuando los empleados del International Animal Rescue vieron a Budi por primera vez, no podían creer las condiciones en las que había tenido que vivir. El pequeño orangután había estado enjaulado en una celda minúscula y sucia desde el día en que nació. Había estado ahí por lo menos diez meses.

Se le alimentaba con leche condensada. Su dueña explicó que no quería darle fruta porque no quería causarle ningún daño. Su tripa rugía de hambre y sus articulaciones eran irregulares debido a la malnutrición. No podía ni sentarse. Cuando le rescataron, los ojos del pequeño se anegaron en lágrimas… Luego reaccionó como tantas otras veces. Cada vez que los veterinarios le tocaban, gritaba y lloraba a causa del dolor. Parece inverosímil, pero es verdad. En el vídeo puedes ver cómo sus ojos se llenan de emoción.

1


De no haber sido por la rápida ayuda de la organización, Budi no hubiera sobrevivido en esas condiciones.


source : reshareworthy.com

Reply