¡Este rico le dio a un mendigo una cesta llena de basura! A los pocos días, el mendigo volvió y le dio algo que lo dejó atónito.

No todo el mundo tiene las mismas oportunidades en la vida. Algunos nacen en familias adineradas, mientras que otros nacen en casas pobres donde no llegan a final de mes.

Los ricos lo tienen mucho más fácil, ya que muchos de sus problemas pueden ser arreglados con dinero. Por supuesto, no pueden comprar salud o amor, pero pueden comprar todas las cosas materiales que quieran. Esto hace que todo lo tengan más fácil.

Las personas ricas empatizan muy pocas veces con los pobres. No tienen compasión o deseos de ayudar. Normalmente, suelen ayudan para presumir y ganarse el respeto a ojos de los demás. Es una ayuda falsa, pero es mejor que nada. Hay miles de personas que tienen necesidades y vale cada céntimo.

Ve a la página siguiente para leer una corta historia sobre un mendigo que le enseñó una lección muy importante a un rico.

Un hombre rico vivía enorme villa en las afueras de la ciudad. A primera vista se podía apreciar que no le faltaba dinero. Conducía un coche lujoso, vestía un traje caro y tenía un reloj que valía varios miles de dólares. Los mendigos merodeaban los alrededores de la zona. Un día, el hombre rico decidió hacer un gesto dándole a uno de esos mendigos una cesta llena hasta los topes de cosas indeseadas.

La mayoría era basura. Paquetes de productos, algunas botellas de cerveza, papel, ropa rasgada y zapatos. En otras palabras, nada que él necesitara. El rico asumió que el pobre estaría contento. Al fin y al cabo siempre están rebuscando entre la basura, así que le puso las cosas más fáciles. Era muy tacaño y no iba a compartir su dinero.

El pobre agarró la cesta sin mediar palabra y se fue. Pocos días después, el rico volvió a ver al hombre pobre en su villa. Pensó que había ido para recoger otra cesta llena de basura, pero en vez de eso, quiso hacerle un regalo. Le dio la misma cesta llena de flores.

¿Por qué me has dado flores cuando yo te he dado basura? – preguntó el hombre, sorprendido. Todos damos lo que tenemos en nuestro corazón- le contestó, y se fue.

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