Se pintó los labios y luego besó el espejo del baño de la escuela. El conserje tuvo una idea para que dejaran de hacerlo.

En una escuela, un grupo de adolescentes se pintaba los labios cada día con pintalabios y, luego, besaban el espejo del baño, dejando las huellas marcadas.

Cualquiera que haya tenido que limpiar un cristal con los restos de una mancha así de grasienta sabe lo ingrato que es. Requiere mucho tiempo, el uso de detergentes potentes y, normalmente, suele terminar en frustración. No es de extrañar que al conserje no le gustara e incluso informó de la situación a su supervisora.


Por desgracia, el aviso de la directora de que quedaba prohibida esta práctica no ayudó mucho. Más bien al contrario: la fruta prohibida sabe mejor, por lo que las chicas seguían haciéndolo sin temor a las consecuencias.

Entonces, al conserje se le ocurrió una idea para que las adolescentes aprendieran la lección. ¡Y pareció ser que su idea dio en el clavo!


El hombre llegó a la conclusión de que, ya que era complicado llegar a las chicas con palabras, tenía que probar un método más práctico y demostrarles cómo se siente uno al tener que limpiar espejos con manchas de pintalabios en ellos. Junto con la directora, llamó al baño a las adolescentes más populares de la escuela, ya que eran las que causaban mayores problemas, y empezó a hablarles.


Al principio de la charla, el conserje les dijo a las chicas lo costoso e ingrato que era el trabajo diario de limpiar espejos, ya que requiere mucho tiempo, tiempo que podría estar gastando en otra cosa. SIn embargo, esta no era la parte más importante. Las chicas solamente se vinieron abajo cuando les enseñó a quitar esas manchas.

Estoy convencido de que no volverán a besar los espejos de los baños escolares. ¿Quieres saber cómo el conserje limpia las manchas de pintalabios? ¡Mira el vídeo de abajo!

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